A mudarnos se dijoSerá estratégico para avanzar en la adquisición del idioma y la cultura de la gente koꞌrevajʉ, pues estaremos muy cerca de los pueblos indígenas.
SEGUIMOS ACERCÁNDONOS
Cuatro años atrás nos estábamos mudando junto con nuestro hijo menor a Florencia, la capital del departamento del Caquetá y entrando de lleno por primera vez al mundo de la cultura ko’revajʉ. Nuestro hijo acababa de terminar el bachillerato y decidió iniciar una carrera universitaria que podía cursar en la sede de la Universidad de la Amazonía ubicada en Florencia.
Pasar de Bogotá a Florencia significó afrontar diversos cambios y choques culturales, pero con la ayuda del Señor pudimos adaptarnos, y decidimos permanecer en Florencia, convencidos de la importancia de acompañar a nuestro hijo durante esta etapa, aun cuando eso implicara realizar largos viajes para continuar avanzando en las metas de nuestro ministerio entre los koꞌrevajʉ (hacer amistades y aprender el idioma y en lo posible, la cosmovisión).
Ahora, gracias a Dios, nuestro hijo ha culminado sus estudios y el próximo año regresará a Bogotá para buscar empleo e independencia. Nosotros, por nuestra parte, estaremos libres para trasladarnos más al sur al pueblo que sirve como punto de encuentro de los ko’revajʉ los fines de semana, por su cercanía con la mayoría de las aldeas indígenas.
Con este cambio buscamos una mejor estrategia para avanzar más rápido en la adquisición del idioma y la cultura de la gente koꞌrevajʉ, pues estaremos a 40 minutos del pequeño pueblo donde nos permitieron construir nuestro cuarto de madera, y también muy cerca en bote de los otros pueblos indígenas.
A
MUDARNOS
SE DIJO
Recién regresamos de una visita a la comunidad indígena y venimos muy animados. Sentimos que la gente nos está tomando más cariño, estamos hablando y entendiendo más el idioma y hemos podido conocer más aspectos de cómo ellos ven el mundo. Comprender su cosmovisión es fundamental para compartir con ellos el Evangelio de una manera significativa.
Viajamos también con la expectativa de encontrar una vivienda en el pueblo donde nos queremos mudar, ya que debemos entregar la casa de Florencia a finales de noviembre. En este pequeño pueblo, que desde el centro cuenta con solo unas tres cuadras por el lado que quieras ir, pudimos ver claramente la provisión del Señor: en muy poco tiempo, y gracias a creyentes de la iglesia allí, se nos facilitó una casa —¡y una buena casa!—. Estaremos realizando la mudanza a mediados de noviembre con el favor de Dios.
Esto ha sido un gran alivio y una hermosa confirmación de que el Señor nos sigue guiando cada vez más cerca de la nación Ko’revajʉ.
GRACIAS POR SUS ORACIONES
Al ver cómo el Señor nos ha respaldado en cada detalle, al notar los avances que hemos tenido en el idioma, a pesar de lo difícil que es aprenderlo, y al ver cómo Dios nos ha dado gracia en nuestra relación con la gente ko’revajʉ, sentimos el apoyo de ustedes y nos sentimos motivados a seguir adelante con nuestro propósito principal que siempre ha sido que la gente korevajʉ tenga una enseñanza clara de las verdades bíblicas bien comprendidas llegando en el idioma de su corazón.
Nuestras PETICIONES
de ORACIÓN
Que el Señor nos permita realizar la mudanza sin contratiempos. Oramos para que el camino hacia el pueblo —que no está pavimentado— se encuentre en buenas condiciones, de modo que nuestras pertenencias lleguen bien y que las personas encargadas cumplan con lo acordado.
Que podamos descansar en el Señor ante todo lo que viene por delante, y que durante las vacaciones de fin de año sigamos avanzando en el aprendizaje del idioma, aprovechando las más de 60 lecciones que hemos preparado juntos.
También agradecemos al Señor por la próxima visita de nuestra hija Andrea y por el tiempo que podremos compartir en familia después de cinco años.
Damos gracias a Dios por su provisión, manifestada a través de muchos de ustedes, queridos hermanos. Que el Señor continúe bendiciéndoles.
Gracias por ser parte de esta obra mediante sus oraciones y su generoso apoyo